El otro día estaba dando un paseo por Valorio cuando me encontré con un grupo de personas, todas colocadas detrás de otra que estaba haciendo unos estiramientos musculares, como si fuera a empezar algún tipo de prueba atlética. Llevado por mi curiosidad me acerqué hasta el presunto deportista el cual resultó ser el mes de septiembre, que se estaba preparando para arrancar a la voz de ya y liderar a la muchedumbre a lo largo de treinta días. Treinta eternos días.
Seguir leyendo...