El pasado día 15 de este mes, a las once horas y siete minutos allá, doce horas y
siete minutos acá, un Primer Ministro se disponía a tomar la palabra en su parlamento,
cuando un grupo de invitados al pleno se puso a cantar. Los improvisados vocalistas,
alrededor de treinta, no interpretaron uno de los últimos éxitos de cualquier lista
radiofónica, sino una canción que tiene ya 42 años.
Seguir leyendo...