El otro día salí por la mañana de casa y me encontré un escrache de esos. Ahí
tenía, delante de mí, a un montón de gente vociferando contra no sé qué. Yo pensaba
que estaría dirigido a algún político que de incógnito vivía en mi edificio, camuflado
entre seres humanos comunes, llevando una doble vida, del que al enterarnos de su
condición diríamos que era amable, que siempre saludaba por las mañanas, una vez
tocó a mi hijo, no sospechamos nunca que fuera un político.
Seguir leyendo...